Sin Título (2)

Por: Amado Nervo

No era imposible vivir doscientos años. Aquel sabio del siglo XX resolvió el problema, se puso a vivirlos tranquilamente... y los vivió, llegando a ellos en pleno vigor.

Solo que nadie se atrevía a verle la cara, y mucho menos a sufrir la fijeza de sus miradas.

Asustaban, por lo que había en ellos de terrible conocimiento de las cosas y de los seres, los ojos de aquel hombre que había vivido doscientos años.