Rolando Trokas: El Trailero Intergaláctico

Jaime López
Rolando Trokas: El Trailero Intergaláctico.
Quinqué
México, 1992.

El uso -y con ello el desarrollo- del micrófono hasta hacerse tradición, es una aportación del siglo XX a las costumbres humanas. Nos fuimos volviendo masivos y comincarse en voz alta o a grito pelado ya no fue suficiente.

¿Y ahora cómo amplificar la intimidad de una canción y de una conversación? Fue, entonces, la cuestión. Un micrófono para cantar y un micrófono para hablar, fue la solución.

A estas alturas, poco antes del Apocalipsis, el disco y la radio, derivados del uso del micrófono, son objetos entrañables, venerables, pues habemos algunos que antes que un libro tuvimos un disco y la tradición oral nos vino del radio.

Rolando Trokas, el Trailero Intergaláctico, una radionovela musical en vivo para Cantante y Locutor, pretende llevar al espacio teatral esas recientes tradiciones que nos lega este siglo que ya se va enfriando porque las visitas tienen sueño.

Dos personajes (el Cantante y el Locutor) y una ficción (Rolando Trokas), nos dan una obra en dos actos donde se alternan dos monólogos, uno cantado y otro narrado, a manera de diálogo escénico: rola, rollo, rola, rollo, etc., hasta dar como resultado el mítico ambiente de una cabina de transmisión donde se gestan las historias que quedarán escritas sólo en el aire y, tal vez, impresas, grabadas en la memoria del efímero espectador.

La aportación de los micrófonos al teatro o, en este caso, la aparición de ellos en escena, no es una mera necesidad técnica sino un afectivo y efectivo signo de identidad. Ellos son en realidad los personajes de esta época (nuestro tiempo, para ser exactos).

Aquí se combinan el recital musical con la oratoria radiofónica para, en la experiencia viva del teatro, dar al público los elementos imaginativos de su propia radionovela. Y no es que se trate de una libre asociación de ideas ni de algo irresuelto. Esto es más que nada nuestra autodirigida interpretación, partiendo de la natural experiencia de Raúl Aldana como locutor y de la mía como cantante y guitarrista, a un libreto de mi misma cosecha. Pero no deja de ser una versión resuelta. Inconclusa la de Schubert.