Argón 18 Inicia

Edmundo Domínguez Aragonés
Argón 18 Inicia.
Escritores de Lengua Española
México, 1971.

ARGON 18 INICIA, ahí como la ven, es el título de una gran novela. Y digo gran sin la exageración peyorativa ni el bombo platillense. Simplemente gran novela. El tiempo de la novela es de media hora, o sea que toda una vida, unas vidas, las de Librarius Erectus Hernández, Milagros Leiva y Pepe Nava, transcurren con patitas y manitas, enteras, contemporáneas y desolladamente vivas, en treinta minutos. Un Argón es como una bolita millonésimamente pequeña que anda por el aire, como esos pelillos que vemos cuando entra el sol al descuido en un cuarto íntimo. Se supone que no muere, no se combina con otro átomo y pudo ser respirado por Cristo, por el Che, por el mismito Marx o Proust, pongamos por caso. El Argón 18 va por la cinta de Moebius, corre por ciento cuarenta y cuatro páginas y reaparece al revés al final, destiempado y atemporado, como quien dice; 18 es un número atómico, inicia es arranque, revolución, novelación. ¡Magnífico!