Mejicanos en el Espacio

Carlos Olvera
Mejicanos en el Espacio.
Diógenes
México, 1968.

No me gustan las definiciones (por ser declaraciones de principios que casi nunca consolidan), ni las canciones de tríos. Fácilmente podría consignar aquí tres o cuatro intimidades que pudieran servir para dar un excelente retrato; pero como muchos artistas, tengo un profundísimo respeto por mi vida privada, mi pasado, mi presente y mi futuro. Soy gordito y no muy alto. O sea, que por fortuna, no soy distinto ni raro ante mis coterráqueos. Siempre estoy con ganas de bromear, pero casi nunca lo hago, porque desde muy chiquito me persigue una maldición: todos tratan de hablarme de cosas importantes, demasiado serias y aburridas, y lo que es peor, poniendo cara de embalsamador. Me enojo porque casi nadie cree en los OVNIS, o porque quieran rapar melenudos o porque pretenden uniformarlos. Eso sí que no. Entre mis numerosos ídolos están Manuel Valdés, Ríus, Jodorowsky, el Che y Charlie Brown. No digo qué escritor es mi favorito porque todavía no acabo de leerlos a todos. Nací en los cuarentas y estudio en la Escuela de Filosofía y Letras de Toluca, donde vivo. Autocrítica Estos mejicanos que se escriben con jota son los mismos que se escriben con equis, aunque nada tengan de cruz ni de calvario; porque sus aventuras siempre están coronadas por un triunfo relativo y porque Flash Gordon y compañía no les sirven ni para combustible de sus naves. Son intrépidos y arrojados, audaces y galantes; pero sobre todo, son de acá. No sé a ciencia cierta lo que sea este libro, porque siempre he querido escribir ciencia ficción y aquí solamente se esbozan las circunstancias que pudieran hacerlo aparecer dentro del género. Es más bien una especie de anticipación colocada dentro de nuestra particular visión de las cosas, sin discriminar los elementos familiares a nosotros ni descartar de antemano las posibilidades mejicanas de saltar al Cosmos. Ultimadamente, ¿por qué no ha de haber una base militar mejicana en Plutón? Estos personajes no desean ser estructuras novelísticas en todo su sentido. Por ejemplo, el héroe Raúl Nope quiere ser el personaje ideal de cómic, aunque sea en uno lleno de letritas y sin monitos. El resto de los mejicanos espacieros reaccionan muy en serio y muy a gusto dentro de algo así como ciencia-comic-chotís-ficción.