Que Dios se Apiade de Todos Nosotros

Ricardo Guzmán Wolffer
Que Dios se Apiade de Todos Nosotros.
Lectorum/Tierra Adentro
México, 2001.

La novela es un deleite para quienes no aprehendemos el suceder que se hace momentáneo y que nos lleva a facetas inexplorables del hombre.
Imagino entre las sublimaciones freudianas de Guzmán Wolffer el deseo silente de la desaparición. Antes, hay que leerlo, quizá sólo para saber que hay miga para una literatura no esperada: entre Burroughs que almuerza desnudo y Sade que no deja escapar a las doncellas laceradas; como Henry Miller e Ifigenio Clausel en el mismo renault.

Carlos Laguna, Excélsior.

El autor nos transmite la angustia de las sombras que acompañan a las guerras, cuando del mundo se desprenden el dolor y la agonía que devoran a los seres sin fe. Esta novela muestra una sensibilidad profunda ante el caos de dicha contienda.

Malke Tartakovsky, Excélsior.

La novela de Guzmán Wolffer y las de otros autores, son sólo la punta de un iceberg que habrá de emerger de cara al siglo XXI y al que se unirán muchos otros autores tanto provenientes de la comunidad de las literaturas alternativas como de las filas de la literatura en general.

Gabriel Trujillo Muñoz, Los Confines, Crónica de la Ciencia Ficción Mexicana.

Una de las dos novelas básicas para entender el reciente boom de la ciencia ficción mexicana.

Ramón López Castro, Expedición a la Ciencia Ficción Mexicana.

Leer las primeras tres páginas de este libro fue ya un triunfo; digerir el segundo capítulo, una batalla que simplemente no pude dejar de librar, hasta el último párrafo, hasta la última palabra. Pocas veces me he topado con un país literario tan abigarrado, tan despreciable y tan irresistible como el país real en el que vivo.

Mina Frank