Antelación al Reconocimiento de Patrones en la Obra de Martín Luis Guzmán

Por: José Luis Ramírez

Quién habló de la sumisión del hombre a la máquina de la moderna tiranía universal, hija de sus mismos esclavos y glorificada por éstos como glorificaron siempre oprimidos a opresores.
Martín Luis Guzmán

Introducción

El Reconocimiento de Patrones o RP, consiste en asignar a una clase un patrón; definiendo un objeto que puede ser referido mediante una descripción cuantitativa o estructural, como patrón; y definiendo a su vez una clase, como un conjunto de patrones con ciertas propiedades comunes.

En computación, el Reconocimiento de Patrones consiste en desarrollar técnicas que, con la menor intervención humana posible, asignen en forma automática los patrones a sus respectivas clases; como hacen, por ejemplo, las computadoras que identifican un sujeto a partir de la huella digital o los sistemas de Reconocimiento Óptico de Caracteres, que recuperan el texto a partir de una imagen, y más recientemente, los sistemas de Reconocimiento de Voz, apoyo en el diagnóstico clínico de enfermedades a partir de imágenes de Rayos X y Tomografía, o la exploración en busca de mantos petrolíferos apoyada por imágenes vía satélite.

Aplicaciones

A pesar de que muchas de las técnicas desarrolladas por las Ciencias de la Computación en el área de Reconocimiento de Patrones, han hallado aplicación en los campos más sofisticados de la investigación y desarrollo: Medicina, Energía, Sistemas de Defensa e Investigaciones Forenses; ha sido imposible encontrar un método de solución a tareas que los seres humanos resuelven de manera intuitiva, como encontrar una trayectoria libre de colisión en un espacio de trabajo, reconocer a una persona a partir de su fisonomía o extraer la información de mayor relevancia en un texto o imagen; la solución automática a tales problemas, ha resultado a la fecha, en métodos algorítmicos de muy alta complejidad, o soluciones demasiado costosas en cuanto a precisión o tiempo de proceso.

Éste hecho, pasado por alto en muchos de los argumentos de ciencia ficción que conceden atributos tales como la percepción, el aprendizaje e incluso el razonamiento a las máquinas programables, hace a muchos de los textos basados en áreas como la inteligencia artificial, la cibernética y la robótica; incongruentes a los conocimientos técnicos en el ramo, y son pocas las obras que, luego de medio siglo de descubrimientos, mantienen su innovación y actualidad, hasta parecer incluso, una descripción anticipada de los hechos y tecnologías actuales. Una de estas obras, es el cuento "Cómo Acabó la Guerra en 1917" del autor mexicano Martín Luis Guzmán.

Lectura de Comprensión

De los temas que actualmente investiga el Reconocimiento de Patrones, hay uno en particular que reclama nuestra atención y es el de extraer automáticamente los datos más importantes de un texto. Este tema, para el cual el Centro de Investigaciones en Cómputo del Instituto Politécnico Nacional en México, ha propuesto ya un método de solución basado en técnicas estadísticas, converge además con el argumento tratado en el cuento "Cómo Acabó la Guerra en 1917."

Publicado originalmente en la Revista Universal editada en New York, el cuento describe un mecanismo programado para hacer una lectura de comprensión y establecer vínculos entre la información que se introduce al sistema, mediante tarjetas perforadas. Proceso que el autor describe de la siguiente manera:

El procedimiento general, lo diré de una vez, era bien sencillo. De cada carta sometida a la censura -todas lo estaban- se hacía una ficha de cartón, mediante determinadas perforaciones, un transporte minucioso y cabal. Introducíase a la ficha por una hendedura de la máquina, se oprimían ciertos botones del mecanismo, y sólo esto, todos los datos de la carta, hasta los más insignificantes y a primera vista inofensivos, iban a armonizarse por sí solos con los registrados antes. Nueva opresión de botones, y saltaba por el otro extremo, mientras el interior de la máquina se iluminaba, otra ficha con las conclusiones infalibles en vista de los datos acumulados hasta entonces. Si al efectuarse este segundo orden de movimientos la máquina no se encendía, quedaba en pie la conclusión anterior; es decir, la nueva carta no había modificado las informaciones ya adquiridas.

El artefacto, descrito a partir de botones, cilindros, palancas, matrices, bobinas y condensadores; es un mecanismo de relojería que recuerda la máquina diferencial de Babagge o las sumadoras mecánicas fabricadas por Burroughs o la Tabulating Recording Company, que en 1924, cambió su nombre al de I.B.M.

Entrada / Salida

Una de las características más importantes para considerar un dispositivo cualquiera como una máquina programable o computadora, es el hecho de que la información que se obtiene al aplicar un cierto proceso a una entrada predefinida, es siempre la misma. Es decir, la salida del sistema depende de los datos y del proceso que se ejecuta en el mismo.

Lo cual, en el sentido más estricto, obliga a que el origen de una salida errónea sea, necesariamente, consecuencia de un programa o entrada erróneos. El autor, no pasa por alto esta consideración, al escribir:

Cierta vez empezó la máquina a producir, en sus respuestas, fichas ininteligibles y raras. La estructura de ellas, sin embargo, era de una coherencia interior tan evidente para ojos acostumbrados a leer aquellos mensajes, que su aspecto indescifrable y la dificultad de relacionarlos con sucesos posibles no habían podido achacarse a torpeza en el funcionamiento de la máquina o a error en las perforaciones de registro. Porque solía acontecer, por ejemplo, que donde debíamos marcar 23 años, casado, marcábamos por descuido 3 años, casado, y con este dato imposible la máquina se volvía loca y arrojaba las respuestas más caprichosas y absurdas.

Y si bien, en un principio puede parecer inexplicable la manera en que el artefacto genera respuestas extraordinarias sin hacer cambios en el programa, ni alimentar erróneamente el sistema -lo cual supondría un elemento mágico- cabe resaltar la actual tendencia en las Ciencias de la Computación, la cual tiende a usar métodos de aproximación estadística en vez de métodos exactos, como es el caso de los algoritmos genéticos, a la utilización de máquinas masivamente paralelas y la implementación de modelos que imitan la distribución jerárquica del cerebro, como son las redes neuronales artificiales. Lo cual, nos permite especular con la libre evolución de los sistemas. Al respecto, Martín Luis Guzmán escribe:

Desde entonces, muchas fichas de esta especie dieron en salir, al lado de las acostumbradas cada vez más frecuentes, más enigmáticas, más torvas. Y los días pasaron. Poco a poco nuevos datos se sumaban a los muy endebles que yo acertaba a interpretar y a gran prisa crecían mi excitación y mis temores. A no dudarlo, la máquina pugnaba por expresar algo inefable dentro del lenguaje con que se la había dotado. Todo un orden de acontecimientos trascendentales -parecíame así- debió de escapar a la previsión del inventor, y la máquina guiada por la conciencia adquirida, se esforzaba por exceder los designios de la voluntad creadora, como hacían los hombres, ni más ni menos.

Añadiendo en otra parte del texto.

No, claro está, por genio del inventor, sino por virtud inmanente del aparato: los inventores no saben bien lo que inventan.

Interpretación

Un caso particular del Reconocimiento de Patrones, el Reconocimiento de Imágenes, ha demostrado que existen casos en que puede interpretarse un patrón de muchas maneras.

Este problema, que puede generalizarse, al Reconocimiento de Patrones en sí, nos hace reflexionar no sólo sobre la manera en que enseñamos a las computadoras a interpretar la información, sino también, sobre la manera en que las personas interpretan los resultados. El factor humano, tan necesario como la especulación en sí, son considerados por Martín Luis Guzmán, al menos en dos aspectos fundamentales, la cotidianeidad de los personajes con respecto a la máquina:

Confieso que la emoción me ahogaba cada vez que la luz interior y el tintin de las matrices al resbalar por las corredoras prometían un nuevo descubrimiento. Era una emoción sólo mía. Mis compañeros, naturalmente, apenas si rezumaban por el rostro insana malicia en espera de alguna revelación deshonesta o de carácter íntimo.

Y la manera en que esta tecnología afecta la vida del protagonista.

El terror fue ocupando mientras tanto el sitio de mi pasada curiosidad, y llegó un día en que ya no quise separarme de la máquina, sino que me aferré más a ella para descubrir la verdad completa. Sin decir a nadie palabra de los móviles reales que me guiaban, introduje radicales reformas en mi departamento: reorganicé el trabajo y la distribución de las secciones, añadí empleados y, en fin, lo preparé todo para despachar cuanto antes hasta la última carta que se me entregara.

Conclusión

Inspirado con seguridad en la tecnología de la época -recordemos el apogeo de las tarjetas perforadas y las máquinas de sumar durante el censo de 1910-, la importancia del sistema postal cómo único medio de comunicación con Europa y la amenaza de la Primera Guerra Mundial. Debemos comprender que el cuento "Cómo acabó la Guerra en 1917" de Martín Luis Guzmán no trata de la máquina, sino de quien la usa.

Sobre todo, debe tomarse en cuenta no la relación, porque no puede haber tal entre hombre y máquina, sino la manera en que el protagonista ve y depende del artefacto, al punto de obsesionarse y perder incluso la cordura; aunque sabiendo, como se describe desde un principio, que los hechos descritos en la historia son responsabilidad única del protagonista y no del aparato, que no posee la capacidad de hacer algo distinto a aquello para lo cual fue programado. Tesis que el autor plasma desde las primeras líneas del cuento, al escribir:

Yo era esclavo de mi máquina: su garra me sabía a gloria y nunca me rebelé contra ella porque nunca llegó la garra a causarme tortura. (Cambiar el punto de vista fue en la tierra el sólo origen de las rebeliones: creíamos buena una cosa y la gozamos hasta el momento de creerla mala. La cosa permanecía idéntica). Mis compañeros, era natural, se rebelaron todos.

Resulta asombroso, por supuesto, como el método de funcionamiento de la máquina descrita por Martín Luis Guzmán, coincide con la metodología actual del reconocimiento de patrones, que no fue desarrollada formalmente sino hasta 1973, y que a saber, consiste de: adquisición, preprocesamiento, extracción de características y clasificación.

Todavía más, el mecanismo descrito en el cuento "Cómo Acabó la Guerra en 1917" parece tomar en cuenta las recomendaciones típicas para el desarrollo de un sistema automático de RP, eligiendo sensores y técnicas de preprocesamiento adecuados; aunque sin describir los métodos o algoritmos para la toma de decisiones, que, narrativamente, se sustituyen de manera muy hábil con la descripción del uso externo de la máquina.

Finalmente, es asombrosa la semejanza del mecanismo descrito en el texto, con el modelo de control a lazo cerrado. Tal semejanza, que aparece al momento de comentar que la máquina puede modificar o no la última respuesta proferida, al analizar ésta en contra de la información previamente adquirida, se ha venido utilizando en la mayoría de los sistemas de reconocimiento de patrones actuales, por ejemplo, mediante lazos de retroalimentación o procesadores de contexto, técnicas que revolucionaron la tecnología de RP a principios de esta última década.