El Futuro en Plata y Technicolor: Cinematografía de Ciencia Ficción Mexicana

Por: José Luis Ramírez

1. Introducción

Una primera definición, propuesta por Brian Aldiss, nos dice que los elementos que dan origen a una obra de Ciencia Ficción son dos: una búsqueda por la definición del hombre y su posición en el universo, basada en el avance del conocimiento científico de la época. Otra definición, más actual, nos dice que la ciencia ficción trata de los eventos que no sucedieron, pueden haber sucedido o no han sucedido aún; considerando estos eventos de manera racional y enfocándose a los efectos que causan los cambios en las personas.

Ambas definiciones, aplican sin restricción a la literatura de ciencia ficción, la cual, tiene entre sus temas más comunes: el futuro, los viajes a través del espacio y tiempo, la vida en otros planetas, así como crisis causadas por la tecnología o criaturas extraterrestres y su entorno.

El cine, en contrapunto a la literatura, ha preferido como temas: los errores científicos, la unión de países en contra de monstruos invasores, la hostilidad sin razón de las personas contra los seres extraterrestres y los aspectos malévolos de la tecnología.

Se sobreentiende que el discurso cinematográfico de la ciencia ficción, se enfoca más a la imaginería o parte visual -donde los elementos clave son el vestuario, maquillaje y postproducción- mientras que el discurso literario prefiere la parte crítica o racional, basada en el argumento, plausibilidad y redacción de la obra. Ésta es una bifurcación clave que se da, aún cuando la mayoría de los filmes de ciencia ficción han sido adaptaciones de obras literarias.

Y es por ello que, a diferencia de la literatura, el cine de ciencia ficción se ha enfocado más a la representación de criaturas y escenarios diversos, en las que se representa alienígenas, criaturas mutantes o humanos sin alma, entre muchos otros melodramas donde los personajes requieren de una caracterización especializada. Esto dio origen, a comienzos de los 70s, a una nueva categoría de películas denotada como Monster Movies, categoría que se tradujo en un gran apogeo para la industria fílmica mexicana de la época.

2. Pioneros

El primer filme mexicano de ciencia ficción de que se tiene noticia es el largometraje El Moderno Barba Azul, dirigido por Jaime Salvador en 1946 y protagonizado por el actor Búster Keaton; también conocida como Boom in the Moon o The Modern Bluebeard, la película se realizó en idioma inglés en los Estudios Azteca y se estrenó el 6 de Junio de 1947 en el Palacio Chino.

A ésta, siguieron: El Hombre sin Rostro, dirigida por Juan Bustillo Oro en 1950, Los Platillos Voladores o Los Platos Voladores de Julián Soler en 1955, El Monstruo de la Montaña Hueca dirigida por Ismael Rodríguez en 1956 y que es también conocida como: Beast of Hollow Mountain, Valley of the Mist o La Bestia de la Montaña, además de Ladrón de Cadáveres, realizada por Alfredo B. Crevenna también en 1956.

Debe destacarse, que cada una de estas películas aborda la ciencia ficción desde muy diversas perspectivas; los viajes espaciales, la psiquiatría, la aparición de bestias extraterrestres o prehistóricas, los transplantes de órganos -el cerebro particularmente- y, por último, los protagonistas venidos de la lucha libre. Temas que serían desde entonces, recurrentes en la filmografía de Ciencia Ficción Mexicana.

3. Adaptaciones Literarias

Alfredo B. Crevenna dirige El Hombre que logró ser Invisible en 1957, basada en el guión de Alfredo Salazar y Julio Alejandro, la película está basada en el argumento original de H. G. Wells.

Posteriormente, en 1960, Rafael Baledón dirige Orlak: el Infierno de Frankenstein, con guión de Alfredo Ruanova y Carlos Enrique Taboada, adaptando el argumento de Mary Shelley; Aventura al Centro de la Tierra, realizada por Alfredo B. Crevenna en 1964 y con guión de José María Fernández Unsain, adapta partes de la obra homónima de Jules Verne.

Más recientemente, en 1974, Felipe Cazals utiliza en El Año de la Peste, un guión de Juan Arturo Brennan para adaptar la obra de Gabriel García Márquez, mientras que Sergio Goyri, en 1992, retoma partes del argumento de Mary Shelley en Arma Secreta.

4. Monstruos

Dirigida en 1957, por Rafael Portillo, La Momia Azteca contra el Robot Humano mezcla en su argumento elementos de la ciencia ficción: el científico, robots y sicología; con elementos meramente fantásticos como son la Momia y los objetos sagrados. Sobre esa misma línea, Rogelio A. González realiza en 1959, La Nave de los Monstruos, donde las venusinas Gamma y Beta -una vampira y la otra no- junto con un robot, van por el universo en un cohete espacial, raptando monstruos hasta quedar varadas en el rancho de Piporro, quien les explica cantando lo que es el amor.

Tan heterogénea como puede parecer, La Nave de los Monstruos, realizada sobre un guión de Alfredo Varela, fue no sólo un éxito de taquilla, sino que se ha convertido junto con El Brainiac y El Vampiro en películas de culto entre los aficionados a la filmografía de Serie B en todo el mundo.

Siguiendo esta sinergia entre los sobrenatural y la ciencia ficción, Alfredo B. Crevenna realiza en 1962, Rostro Infernal; Miguel Morayta dirige Doctor Satán en 1966; La Isla de los Dinosaurios filmada en 1966 por Rafael Portillo; Autopsia de un Fantasma (1966), de Ismael Rodríguez; La Cámara del Terror (1968), de Juan Ibáñez y con la actuación de Boris Karl Off; La Horripilante Bestia Humana (1968), de René Cardona.

5. Luchadores

Federico Curiel dirige en 1960 Neutrón: el Enmascarado Negro, la primera de una saga que continuó con Neutrón contra los Autómatas de la Muerte (1960) y Neutrón contra el Asombroso Doctor Caronte (1962). El éxito de estas cintas, mezcla de acción con historias detectivescas, pero sobre todo, protagonizadas por el luchador enmascarado, se hicieron clásicos de la filmografía nacional e incluso internacional, cuando en 1961, y también dirigida por Federico Curiel se estrenó en los cines Nacional, Popotla y Tacubaya: El Cerebro Diabólico protagonizada por Santo: el Enmascarado de Plata.

El Santo, quien nos enseñó que toda irrealidad es posible, participó en más de cincuenta filmes que pueden clasificarse en diversos géneros; en lo que respecta a la ciencia ficción, apareció en las películas: Profanadores de Tumbas filmada en 1965 por José Díaz Morales; La Invasión de los Marcianos de Alfredo B. Crevenna, filmada en 1966; La Hija de Frankenstein filmada en 1971 por Miguel M. Delgado, Los Asesinos de otros Mundos que dirigió Rubén Galindo en 1971 y hasta El Santo contra Capulina, realizada en 1968 por René Cardona.

Además, El Santo apareció en otros filmes de ciencia ficción, como son: Santo contra Blue Demon en la Atlántida, realizada en 1969 por Julián Soler; Santo y Blue Demon contra los Monstruos, dirigida por Gilberto Martínez Solares en 1969 y Santo y Blue Demon contra el Doctor Frankenstein donde al principio hacía dúo con Blue Demon, quien luego realizó los filmes: Cerebros Infernales (1966), de Chano Urueta; Pasaporte a la Muerte (1967), de Alfredo B. Crevenna y Destructor de Espías (1967), de Emilio Gómez Muriel.

También protagonizada por luchadores, René Cardona dirige El Asesino Invisible (1964), Las Luchadoras contra el Robot Asesino (1968). Recientemente, han aparecido los filmes: El Hijo del Santo contra el Poder de Omnicrón (1991), de Miguel Rico; Luchadores de las Estrellas (1992), de Rodolfo López Real y Vampiro: Guerrero de la Noche (1993), de José Nieto.

6. Venusinas

Lorena Velásquez merece una clasificación aparte.

Su papel en El Planeta de las Mujeres Invasoras realizada en 1965 por Federico Curiel, inspiró toda una imaginería de sensualidad dentro del cine de ciencia ficción. Ese mismo año, Alfredo B. Crevenna dirige Gigantes Planetarios, con la actuación de Adriana Roel e Irma Lozano y luego, en 1966, Federico Curiel dirige a Blanca Sánchez y María Elena Cervantes en Arañas Infernales; en 1968, Gilberto Martínez Solares dirige a Regina Torne y Gilda Miros en Blue Demon y las Seductoras. Y finalmente, en 1989 aparecen Lorena Herrera, Jacaranda Alfaro, Lucero Reynoso, Adriana Rojas, Barbara Ferrer y Alejandra Meyer, bajo la dirección de Alberto Rojas en la película: Dos Nacos en el Planeta de las Mujeres.

Aún cuando no todos los extraterrestres de la ciencia ficción mexicana, han resultado voluptuosas rubias rebosantes de sensualidad. En 1968, Juan Ibáñez dirige a Karloff en el filme: Invasión Siniestra, dónde un extraterrestre proporciona mujeres a un científico perverso para que las mate, entre ellas, una con el rostro deforme; por su parte, Rafael Lanuza conceptualiza en 1972 a Silio, el niño dorado de la galaxia Arminia; mientras que Gilberto Martínez Solares, en 1977, enfrenta a sus héroes enmascarados contra un grupo de extraterrestres malignos que provocan los accidentes en el triángulo de las bermudaso el astronauta maya que filma Rodolfo de Anda en la película Abriendo Fuego de 1977.

7. Cómicos

En la década de los 60s, el éxito de taquilla de las películas cómicas de ciencia ficción, dio lugar a que distintas casas productoras como fueron: Producciones Sotomayor, Producciones Zacarías, Filmadora Chapultepec y más recientemente Conacine, realizaran varios de estos filmes.

Entre estas películas, destacan: El Conquistador de la Luna y Los Astronautas, realizadas en 1960 por Rogelio A. González y Miguel Zacarías; Los Invisibles dirigida por Jaime Salvador en 1961; México 2000 dirigida por Rogelio A. González en 1981 y El Vampiro Teporocho de Rafael Villaseñor Kuri filmada en 1989.

8. Acción

Es en 1967, cuando el cineasta mexicano, Jaime Salvador, incursiona en el género de acción, al realizar Alerta: Alta Tensión, también conocida como La Muerte de un Farsante, la película narra las aventuras de un agente especial caracterizado por Jorge Rivero que se ve envuelto en una trama de inventores, radiaciones atómicas y dobles exactos hechos a partir de cirugía estética.

Esta cinta, aunada al éxito de taquilla de otras con argumentos similares, como fueron las del Santo y Blue Demon, dio lugar a filmes como: Las Tigresas y Muñecas Peligrosas dirigidas por Rafael Baledón en 1967; Peligro: Mujeres en Acción realizada por René Cardona Jr. el mismo año; Cazadores de Espías que realizó Rafael Baledón en 1968; Karla contra los Jaguares filmada en 1973 por Juan Manuel Herrera y ala que siguió Los Jaguares contra el Invasor Misterioso también de 1973.

9. Superhéroes

En El Ídolo Maldito, realizada por René Cardona en 1971, y a la que siguió La Invasión de los Muertos, aparece el tibetano telépata Zovek, quien posee poderes sobrenaturales que utiliza para combatir primero a un científico con poderes similares, y luego a una poderosa fuerza extraterrestre que da vida a los muertos.

Sobre este mismo rubro, están las películas: Superzan: el Increíble, realizada en 1971 por Federico Curiel; Superzan y el Niño del Espacio, realizada en 1972 por Rafael Lanuza, además de Kalimán en el Siniestro Mundo de Humanon que realizara Alberto Mariscal en 1974.

10. Miscelánea

A finales de los años 70s, el cine mexicano sufre una rápida degradación en cuanto a recursos y argumentos; la ciencia ficción, lo mismo que otros géneros que hasta el momento habían sido bien aceptados entre el público y los productores nacionales, queda relegada a los filmes:; Bloody Marlene realizada por Alberto Mariscal en 1977, Superpolicía 880 (1982) de Pedro Galindo III y Arma Secreta (1992) de Sergio Goyri.

Por su parte, Gilberto Martínez retoma las historias de aventuras y héroes e acción en su filme Misterio en las Bermudas (1977), tema que retoman Alfredo Gurrola en Comando de la Muerte (1990) y Sergio Goyri en Retén (1991) René Cardona Jr. Mezcla otra vez la ciencia ficción y el horror con la cinta El Ataque de los Pájaros (1986), mientras que productores como Benito Perojo optan por el cine experimental en obras como: Historias Violentas de 1984, que incluye entre sus historias una de ciencia ficción titulada "Reflejos." Anuar Badin, por su parte, se dirige al público infantil, con el largometraje animado Los Supersabios (1978) y lo mismo hacen René Cardona III y Julio Martínez, éstos con los filmes Keyko en Peligro y La Invasión de los Monstruos del Espacio filmados en 1990.

Es en ésta década, los 90s, que el Centro de Capacitación Cinematográfica produce los cortometrajes: La Última Luna, U.F.O y Lluvia Ácida; mientras que el Instituto Mexicano de Cinematografía produce, en 1991, la opera prima de Guillermo del Toro: La Invención de Cronos; quien en 1997 dirigió el filme Mimic, que puede contarse entre los poquísimos filmes de ciencia ficción que se han hecho en el extranjero por mexicanos, o en México por extranjeros como sería el caso de Katuwira: Donde Nacen y Mueren los Sueños (1994) de Iñigo Vallejo Nájera y The Faculty filmada en 1999 por Robert Rodríguez.

11. Thrillers

Si recorremos la historia cinematográfica de la Ciencia Ficción, notamos que el género ha sido relegado a una mera circunstancia para hacer vistoso el argumento y que los guionistas pocas veces, han sabido construir una historia que aborde el dilema humano, a partir de las herramientas científicas de la época.

Este hecho, a partir del cual podría llegarse a considerar a la ciencia ficción, como un mero recurso de atmósfera o divertimento, se debate contra una cierta clase de filmes, que abordan al género no desde la perspectiva de las ciencias exactas o duras -como la ciencia ficción se trata tradicionalmente en el discurso literario- sino a partir de las ciencias de la conducta, como son la sicología, psiquiatría y prospectiva, o incluso las ciencias sociales.

Tenemos, como ejemplo, películas de suspenso como: La Mente y el Crimen filmada por Alejandro Galindo en 1961 y La Mansión de la Locura que Juan López Moctezuma dirigiera en 1971, y que además resultó ganadora del Trofeo Laceno Doro y obtuvo menciones especiales en el XIV Festival de Cine Neorrealista y de Vanguardia de Avellino, Italia; del Festival Brave New World de Belgrado, Yugoslavia y del Festival de Locarno, Suiza; además de la Medalla de Oro en el Festival Internacional de Cine Fantástico y Ciencia Ficción de Paris.

Están también las películas: Palacio Chino dirigida por Carlos Castañón en 1972; Los Supervivientes Escogidos realizada por Miguel Morayta en 1973, La Tumba del Atlántico de Rodolfo de Anda y Lluvia Ácida de Agustín Tapia, ambas filmadas en 1990; así como Tiempo que Traga realizada por Vanesa Miklos en 1996.

12. Conclusiones

Desde los orígenes del cine de argumento en México, ubicado entre 1916 y 1931, la industria cinematográfica mexicana pretendió siempre, convertirse en un negocio floreciente a la manera de Hollywood. Si nunca llegó a establecerse tal industria, se debió principalmente a la fuerte competencia del cine extranjero y a los precarios recursos disponibles. Tal carencia, que se vio reflejada en un cine de baja calidad y poco desarrollo técnico que generó la frecuente indiferencia del público y mermó las expectativas de actores, directores y productores quienes prefirieron hacer de la industria un espectáculo en busca de beneficios económicos en vez de una forma de arte o un medio que analizará la realidad social.

Es bajo este panorama que el cine de ciencia ficción, un género que siempre se ha caracterizado por un importante despliegue técnico a nivel de postproducción, escenografía, vestuarios, maquillaje y efectos visuales, no ha fructificado debido a las circunstancias precarias de producción, mismas que obligaron a los realizadores a otro tipo de argumentos, o en su defecto, recurrir al video y cortometraje, que por el momento y desde 1997, mantienen viva la producción del cine mexicano de ciencia ficción.