Los Mapas de la Imaginación

Por: H. Pascal

Cuando en 1993 apareció la novela de Gerardo Horacio Porcayo, La primera calle de la soledad, la ciencia ficción en México comenzó una dinámica expansiva imposible de frenar. Puebla, Guadalajara, Tijuana, Mexicali, Tlaxcala, la Ciudad de México se convirtieron en escenarios de esta progresión. La historia partía de 1773 cuando el franciscano Manuel Antonio Rivas de Yucatán, publicó su relato de un viaje a la Luna donde hallaba una sociedad utópica. Rivas cayó bajo sospecha inquisitoria y fue declarado inocente diez años después, uno antes de su muerte.

La sospecha inquisitorial no ha sido privativa de la época colonial. La exoneración, sí. Pero, a pesar de que la crítica literaria oficiosa se ha negado a aceptar la existencia real de la literatura de género como un territorio creativo especial dentro de la literatura de género como un territorio creativo especial dentro de la narrativa, la ciencia ficción, la ficción social y la fantasía se han convertido en un verdadero emergente cultura cada día más activo, con una multitud de propuestas, con nuevos espacios editoriales y con una amplia interacción crítica con los lectores.

Se bien La primera calle de la soledad abre estas compuertas que desbordan la tradición narrativa mexicana, también es importante mirar hacia el pasado inmediato.

La creación de una corriente literaria se da en el momento en que hay una cantidad de autores dispuestos a experimentar la nuevas tendencias. Ampliarlas. Sin comunicación entre autores (y lectores) es imposible esta dinámica. Grupos como el de la AMCyF intentar hacer lo suyo, y el Círculo Independiente de Ficción y Fantasía organizó eventos en Puebla, el D.F., y Tlaxcala montó un taller de nuevas literaturas y, sobre todo, junto con la UAT lanzó el concepto de Festival Internacional de Ficción y Fantasía, a realizarse cada año en marzo en la ciudad de Tlaxcala, convirtiéndose inmediatamente en el woodstock de los escritores de ciencia ficción y fantasía. Otros eventos en que se han colado los escritores son la MECyF, organizada por Editorial Vid, y la CONQUE, ambos dedicados básicamente a la historieta.

También, los fanzines de ciencia ficción y cyber como La langosta se ha posado o Umbrales, Esta Cosa y Otra cosa, Fractal, crearon este espacio de interacción. Surgieron después otras hojas, revistas, fanzines como Laberinto y Mandrágora, Sub y recientemente Azoth. Pero desde luego, la revista Asimov: Ciencia Ficción ha sido un espacio de difusión constante, desde hace ya varios años para la literatura de género.

El cerco de palabras impuesto por los hackers del silencio se rompió. La fascinación, la crítica, la demolición de supuestos mitos culturales, el crecimiento de una red cada vez más extensa de lectores y escritores, dibujantes y músicos relacionados con esta corriente, la creación de páginas en la red, han sido la constante en estos últimos años del milenio.

Pero, después de los fanzines, ¿qué?. La colección Tierra Adentro del Consejo publicó algunas obras de ciencia ficción, como La primera calle de la soledad, que dios se apiade de todos nosotros, novela post apocalíptica de Ricardo Guzmán Wolffer, y la antología de relatos en tres volúmenes Más allá de lo imaginado, compuesta por Federico Schaffler. Héctor Cavaría publicó Adamas y Mauricio José Schwarz publicó dos libros de cuentos, Escenas de la realidad virtual y Más allá no hay nada, y una antología de relatos de México y Estados Unidos, Frontera de Espejos Rotos. Este recuento es incompleto sin mencionar la obra de Gabriel Trujillo, de José Vázquez Icaza, de Williberto Delgadillo, entre otros muchos autores que han publicado libros y novelas de CF.

Sin embargo, más allá del ámbito natural de crecimiento primigenio, el fanzine y las publicaciones sueltas de libros, no se habían abierto espacios especiales para autores de lengua castellana; si acaso, en algunas colecciones publicadas en España o Argentina escasos autores de nuestro idioma se habían colado entre decenas, cientos de textos de anglosajones, principalmente.

Editorial Vid, básicamente comiquera, lanzó el año pasado dos libros, Larvas (ganadora de un concurso convocado por la propia Vid) y El futuro en llamas, antología de cuentos de CF mexicana desde el siglo XVIII hasta nuestros días, realizada por Gabriel Trujillo. Después Vid publicó varias novelas de Batman y Superman para más tarde retomar a los autores mexicanos, este año, cuando apareció la novela de fantasía histórica mexicana de Héctor Cavaría, Los mitos del espejo negro, y la segunda edición de La primera calle de la soledad, de H. Porcayo.

Sin embargo, lo que sin duda es un verdadero acontecimiento literario, cultural y sobre todo narrativo, es la reciente aparición de Terra Virtual, un espacio creado por Pablo Llaca y el CIFF y dedicado íntegramente a la publicación de novelas y antologías de CF y fantasía, con dos títulos iniciales, La era de los clones, space ópera de Blanca Martínez, y Silicio en la Memoria, antología de relatos cyber realizada por Porcayo y que incluye cuentos de José Luis Ramírez (RAM), Bernardo Fernández (BEF), Pepe Rojo, José Luis Zárate, Juan Hernández Luna, entre otros muchos autores.

Seguirán más libros de Terra Virtual, como Bestias de la noche, novela post apocalíptica de Guzmán Wolffer y Fuego para los dioses, ópera espacial no autorizada sobre el chile, de H. Pascal. Al mismo tiempo, aparece la colección de plaquettes Navegantes del milenio, una coedición de la Universidad Autónoma de Tlaxcala y llaca, con dos títulos, Los Mapas del Caos, antología de CF mexicana, y Noticias de otros reinos, antología de fantasía mexicana realizada por Libia Brenda Castro.

Está por ver la luz del sol y las sombras de la noche otro nuevo espacio editorial Pandora, que será una sucesión de libros antológicos de relatos de los principales autores de CF y fantasía.

Estos tres proyectos llevan ilustraciones de los mejores dibujantes mexicanos de género, como Clement y Eko, y de la nueva camada de ilustradores, como Fernando Cardoso y Johnatan Godoy. La coordinación la realizan diversos integrantes del ZIF y el diseño editorial es de Tar Falfán.

Por su parte, la fantasía se ha desarrollado en términos más difusos y menos prolíficos. Libia Brenda Castro publicó en la colección de libros compactos de Fractal, Vestigios de un extraño, Verónica Murguía dio al consejo su excelente novela de fantasía arábiga, Auliya, con prólogo de Carlos Fuentes. Alberto Chimal publicó su excéntrico libro Vecinos de la tierra, mientras que José Luis Zárate vio agotarse la edición de su novela de horror humorístico, hilarante, Xanto, novelucha libre. H. Pascal por su parte, después de publicar su clásico El llanto del verdugo y su novela de fantasía erótica, Las anémonas, dio a la imprenta La magia del grial, primera entrega de una trilogía sobre el grial, Soñar con dios, y una novela de fantasías esquimales, La canción del hielo.