Fanzinerosos

Por: José Luis Zárate

Dos de la mañana. Porcayo insulta su computadora y gracias a una subrutina que él mismo metió, la máquina se ríe de él. Hay un problema técnico y el programa de edición de texto se ha trabado.

Es hora de pedir auxilio, marcar un número telefónico sin importar que sean las 2:15 a.m. Una voz somnolenta contesta:

-Allo?. -RAM, mi Corel acaba de anular los nodos de texto -¿Qué comando diste? -El que trae por default. -¿Qué querías? -Que el texto se retorciera en una espiral respetando los párrafos. -¿Desjustificaste?

Yo miro la pantalla de la computadora y no comprendo nada. Hay un rectángulo que representa la hoja a imprimir, un montón de rayas azules que son los márgenes, y muchos comandos que se supone ayudan al editor para que su trabajo sea más sencillo.

Es como ver el inexplicable tablero de un 747 y oír a alguien decir: ya casi se manejan solos

El problema no es que se manejen solos, sino que conduzcan a donde queremos.

Y lo que quieren personas como RAM, Gerardo Porcayo, H. Pascal y otros es que sus programas de edición de textos hagan maravillas.

Fanzinerosos hi tech.

Qué atrás quedaron los tiempos del mimeógrafo, las revistas de aficionados hechas con máquinas de escribir lettera 32 desalineadas, que decían con su aspecto borroso de trabajo escolar: BIENVENIDOS A LA VANGUARDIA, HOY ES EL FUTURO.

En esta última semana he visto a los creadores de tres nuevos fanzines retorcer sus programas para que las computadoras hagan el equivalente de sentarse y dar la patita.

Toda una Imprenta decía la publicidad de una de esas máquinas.

Sí, y los cuartos de los fanzinerosos son como los despachos de un gran periódico a la hora del cierre.

¿Se acuerdan cuando lo difícil era sólo conseguir los trabajos a editar?

Bastaba ponerlo a dos columnas (formato digest) añadir algún dibujo borroso y confiar que la belleza intrínseca de un montón de palabras apretujadas hiciera invisible los horribles errores de diseño.

Digo, no creo que los fanzines mexicanos fueran tan diferentes a los del resto del mundo: más buenas intensiones que recursos.

Por ejemplo, allá en los lejanos tiempos de 84, cuando se convocó al Primer Premio Nacional Puebla de Ciencia Ficción -el hecho que disparó la etapa actual de la CF mexicana- al organismo convocante (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología Puebla), dirigido por Celine Armenta se le ocurrió lanzar Prolepsis Boletín de CF, horror y otras yerbas.

Como director, capturista, y demás hice un diseño simple: todo lo que quepa en 2 páginas, entre más apretado mejor. Reseñas, comentarios, artículos acomodados a como cayeran. Letra a 6 puntos que es más o menos el tamaño en que vienen escritas las trampas legales en los contratos. La letra chiquita, pues.

Editando uno aprende qué significan puntos, dummis, márgenes, refinación (que no quiere decir sofisticación sino cortar con una navaja industrial así que no dejen que nadie los refine)

Gerardo Horacio Porcayo dice -o creo que dice- algo más o menos así:

Tenemos las herramientas a la mano, la computadora ha acabado con las restricciones que hacían que sólo un gran presupuesto pudiera pagar un buen diseño, con el equipo básico es posible jugar con la forma, la tipografía y la alineación. ¿Por qué no usar todo ello para potenciar los fanzines? Por el momento una característica básica es su descuido, lo poco atractivos que son visualmente. Ya no tenemos la excusa de que no podíamos permitírnoslo. Sólo es cuestión de esfuerzo.

BEF (Bernardo Fernández, pero nadie le dice así), ha logrado con su fanzine toda una revolución editorial. SUB, Subgéneros de Subliteratura Subterránea parece una revista profesional. Bueno, es lo que se supone debe ser una revista profesional bien hecha. Textos excelentes, magníficos dibujos, una imaginativa diagramación, un diseño que.... bueno, resumiendo, que da envidia.

La tecnología es de gran ayuda cuando decidimos que las dos columnas son demasiado solemnes.

RAM (a todo esto: José Luis Ramírez, pero nadie le dice así), es editor de Fractal'zine en sus dos ediciones: Virtual -osease Internet- y hard -en papel-, y nos provoca complejos de inferioridad cada vez que maneja una PC, y nos muestra lo que quede hacer hasta el modelo más sencillo.

El Ka (Caín Kuri pero nadie le dice así), nos platica de un programa Generador de Tarjetas que pregunta: ¿qué formato quieres?, ¿sencillo, complicado?, ¿de presentación, felicitaciones?, ¿con música?

Y si respondes: sí, con música; te dice: Calmado ¿cómo que con música?, sólo soy un programa.

Pero eso -nos dice RAM-, ya no es una excusa.

A últimas fechas hay un boom (big-bada-Boom como diría Leelo), de fanzines bien editados.

Buscando un equilibrio entre los cuentos, los artículos, y su presentación.

Tal vez el boom se deba a que el costo de impresión ha bajado. Con un buen original, las fotocopias permiten tirajes de un ejemplar, de 20 o 50, lo que se vaya ofreciendo según la demanda que los propios creadores hagan de su hijo impreso.

Editores, publicistas, repartidores, santos, mártires... todo eso deben ser quien se anime a publicar por si mismo su propio fanzine.

Con un hígado a toda prueba para soportar comentarios del tipo: ... pues el playboy se ve mejor impreso, ¿por qué no lo hacen a colores? Distribúyanlos en los puestos de periódicos ¿qué tantos son los 10,000 ejemplares mínimos que pide el organismo repartidor? Te apoyo en tu esfuerzo pero....¿no puedes regalarme la revistita?

Sobre mi mesa descansan tres fanzines, recién nacidos.

Los tres, paradójicamente tienen una versión electrónica, pero el papel tiene cierto encanto primordial.

Digo, qué bueno que se les ocurrió sacarlos impresos.

Fractal'zine hecho por los Fractales comandados por RAM, Gerardo Sifuentes y Caín Kuri.

Azoth, publicación dedicada a todo tipo de géneros (horror, CF, Dark, etc.), editado por el Círculo Independiente de Ficción y Fantasía y la Universidad Autónoma de Tlaxcala.

Y Pulpa de Langosta de nuestro nunca bien ponderado Porcayo que busca revivir todo el ánimo pulp después del éxito de su revista virtual La Langosta se Ha Posado

¿Quién creería la de horas que hay detrás de cada página? ¿El esfuerzo que se hace por puro amor al arte?

Un género (o subgénero, da lo mismo ya que sólo son etiquetas), se mantiene vivo gracias a que haya lectores y escritores interesados. Mientras todas las instancias culturales supuestamente de altura se mantengan con la cabeza enterrada en la arena diciendo que ya no existe nada más que lo que ellos ven; el papel de los fanzines (el metafórico y el real), es llevar opciones reales, vivas, al público potencial.

Hay lucha desleal con productos tan caros e inocuos como DIECISEISAÑERA A LA MODA, o con mejor distribución, pero no por ello hay que abandonar la lucha.

Los fanzinerosos le apuestan siempre a David, y cuidan sus hondas seguros de que llegará la hora de usarlas, aunque el Corel no respete los nódulos de texto, que caray.